Skip to main content
0

Tu, al igual que muchos de nosotros, has visto con esperanza las 3 flechas que forman un bucle triangular, impresas en sobre relieve en muchos artículos de plástico de un solo uso, y que vimos como una promesa de que este objeto podía  ser reciclado.

Para decepción de nosotros, les tenemos que contar que la mayoría de los productos de plástico, salvo los que tienen los números 1 y 2, no se reciclan en una cantidad significativa.

Este código de identificación fue creado por y para la industria del plástico en 1988.

Cada número identifica una categoría diferente de plástico, siendo 7 en total, y fue diseñado para que las instalaciones de reciclaje sepan qué tipo de resina puede ser encontrada en cada objeto, lo que NO supone una garantía de que el artículo vaya a ser reciclado.

Los estudios muestran que la gente malinterpreta este código, ya que depositamos los artículos plásticos en los contenedores de reciclaje independiente si realmente se reciclan o no..

Esta creencia generalizada alrededor de estos códigos nos hace pensar que el plástico se recicla con mucha más frecuencia de lo que realmente se hace. De hecho, solo el 9% de todos los desechos plásticos creados se ha reciclado, y muchos de esos artículos reciclados pertenecen principalmente solo a 2 de las 7 categorías.

Susan Freinkel, autora del libro titulado Plástico, afirma que los únicos plásticos reciclados en cantidades significativas son los plásticos Nº 1 (PET) y Nº 2 (HDPE), que se usan habitualmente en las botellas de agua y refrescos, así como en las de leche, jugos o detergentes.

 Un informe reciente de Greenpeace nos dice que los plásticos con los códigos 1 y 2 son los únicos plásticos que legítimamente pueden ser llamados reciclables y publicitados como tales. Eso es así porque son las únicas resinas que tienen suficiente demanda de mercado y capacidad de reciclaje a nivel de cada país.

Algunas regiones se han empezado programas de fomento del reciclaje que animan a los usuarios a reciclar únicamente los objetos de ciertas resinas, o también, con el ánimo de simplificar, sólo los que tienen ciertas formas o contienen ciertos productos de consumo, pero una gran cantidad recogida en los contenedores de reciclaje está contaminada con plásticos de los que se consideran no reciclables.

Así, la mejor estrategia viene de la mano con la reducción en la generación de residuos, y que el reciclaje no va a ser la solución a nuestro problema con los desechos.

Freinkel, en el libro antes indicado, habla del reciclaje como una práctica que ayuda a aliviar nuestro sentimiento de culpa, ya que los consumidores nos sentimos un poco mejor cuando mandamos a reciclar los desperdicios que producimos.

Si realmente queremos proteger el medio ambiente y su biodiversidad, debemos cambiar nuestro modelo productivo lineal por otro en el que borremos de nuestro vocabulario las palabras basura, desecho y desperdicio. ¡Esto es lo que se conoce como economía circular!